Sueños y Ambiciones


“Nuestras ambiciones y nuestros sueños nos dan un vistazo de un posible futuro hermoso y pueden ayudarnos a superar un hoy menos hermoso.

Es algo complicado, la ambición. 

Puede cegarnos hacia el precio del éxito.

Nos puede consumir llevándonos a peligrosas obsesiones… o a un hedonismo vacío.

Pero no importa lo mucho que nos alimente ese impulso neurológico natural. La ambición no está tallada en piedra.

Los sueños cambian… e incluso si no conseguimos escalar montañas todavía tenemos oportunidad de poder moverlas.

En palabras de los antiguos poetas ingleses: no siempre puedes conseguir lo que quieres pero si lo intentas, alguna vez, puedes descubrir que consigues lo que necesitas.”

(Daniel Pearce. Perception)

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“Our ambitions and our dreams give us a glimpse of a beautiful someday. And they can help us get through a sometimes less than beautiful today. 

It´s a tricky thing, though, ambition. 

It can blind us to the price of success. It can consume us… leading to dangerous obsessions… or empty hedonism. 

But no matter how much you we´re fueled by this natural neurological impulse. Ambition isn´t carved in stone. 

Dreams change… and even if we don´t get to climb mountains there´s still a chance that we can move them. 

In the words of those old English poets, you can´t always get what you wants but if you try, sometime, you might find you get what you need.”

(Daniel Pearce. Perception)

El Diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la AMBICIÓN como el deseo de obtener poder, riquezas o fama. El término procede del latín ambitio y puede utilizarse de manera positiva o en sentido negativo.

La Ambición se considera sana cuando promueve la acción y el desarrollo de proyectos. Una persona ambiciosa no se conforma con lo que tiene, desea mejorar, crecer y progresar. Sin la ambición no existiría el progreso ya que es el motor que mueve el abandono del conformismo y la mediocridad. Ahora bien, el que sea algo positivo depende de lo que se esté dispuesto a hacer para conseguir lo que uno ambiciona. 

La ambición no debe cegarnos de manera que dejemos de tener en cuenta a los demás con tal de conseguir nuestro objetivo. Hay que mantener la línea de nuestras acciones dentro del respeto a los demás y el sentido común, de manera que conseguir nuestro objetivo no sea nuestra primordial meta, sino conseguirlo dentro de unos límites de acción.

Así pues, en nuestro camino a lo ambicionado, podemos desviarnos al encontrar determinados obstáculos. Esto no tiene por qué ser negativo más bien resulta enriquecedor poder sortear los inconvenientes y adaptar nuestras ambiciones a lo que es mejor no sólo para nosotros sino para todo lo que nos rodea (personas, animales, naturaleza…). 

A veces esas pequeñas desviaciones en el camino conducen a un final de trayecto mucho mejor y más adaptado a nosotros que el que inicialmente era objeto de nuestra ambición. 

Adaptar nuestra felicidad a la realidad que nos rodea es tan importante como soñar y perseguir nuestros sueños.

 

N.

La Habitación de Alexandra

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