La Habitación de Alexandra

DIY: Haciendo una cocina de juguete

Este año teníamos decidido que los Reyes le iban a traer a Alexandra una cocinita porque le gusta muchísimo trastear con todos los cacharritos, así que me puse manos a la obra buscando ideas en internet e hice un recopilatorio con fotos de las que más me gustaban, os dejo el enlace al post con dichas fotos.

Tras mucho buscar, encontré en Wallapop una de estilo rústico que me gustaba mucho aunque quería pintarla y modificarla un poco, pero al ir a verla se nos quedaba un poco pequeña y Alexandra crece mucho y en especial a lo alto, así que tuvimos que descartarla, y es una pena porque tenía muchas posibilidades. Os dejo el enlace a la cocina que os digo por si os interesa.

Un poco decepcionada y desesperada porque había puesto todas mis esperanzas en esa cocina, tuve que volver a empezar con la búsqueda y a dos días de Reyes la verdad es que iba muy justa de tiempo. Finalmente me decidí por la de IKEA y como quería modificarla bastante, decidí comprarla de segunda mano. La nueva vale 89€ y con las modificaciones se me subía mucho de precio.

Encontré una del modelo nuevo (con la parte de arriba) pero no me contestaron al contactar, así que, nuevamente gracias a Wallapop, encontré la que veis en la foto (que no tiene la parte de arriba ya que es un modelo anterior) y que me costó 40€. Además nos dieron un montón de cacharritos de cocina, algunos de los cuales he usado y otros no.

Lo bueno de esta cocina es que es regulable a tres alturas e incluso, en el futuro, se le puede agregar una cajonera que se use de base y así levantarla aún más.

Y como cosa curiosa, los “fuegos” de la vitrocerámica se encienden, algo que a la peque le ha encantado.

Lo primero que hice fue hablar con una ebanistería que ya me hizo otro mueble para ver si en tiempo récord y siendo día 5 de enero, víspera de Reyes, me hacía el favor de hacerme la parte de arriba de la cocina con las medidas que yo le proporcioné y por suerte me dijo que sí. La ebanistería en cuestión es Ebanistería Ballestín y trabajan fenomenal.

Me lo hicieron en seguida y quedó así.

Para transformarla en el estilo de cocina que quería, tipo shabby chic, tenía que hacer muchos cambios. Para empezar el color del grifo y del lavabo así como los tiradores no me gustaban así que fui a Leroy Merlin y compré un Spray para dorarlas.

Desmonté todo y me puse manos a la obra.

Para hacerlo la lié buena, puse un cartón grande pero aún así el spray llega muy lejos y de hecho las teclas de mi portátil tienen desde entonces un toque de purpurina muy chic que no había buscado ;).

Lo dejé secar el resto de la noche y al día siguiente estaba todo más o menos seco. Como el dorado resultante no me convencía y ninguno de los acabados que ví en la tienda era el que buscaba, tiré de truquillo y aprovechando que por casa tenía un bote de Betún de Judea (como me recuerda esto a las manualidades que hacía en el colegio) lo utilicé con una gasa para envejecer el dorado, y no quedó nada mal.

Como tiradores use algunos que me sobraron de la reforma de la cocina, son de Ikea y de estilo rústico pero tienen acabados plateados así que los doré también tapando la parte blanca con cinta de pintor.

La parte “metálica” de la vitrocerámica también la doré.

El resultado final tras aplicar el betún se aprecia muy bien en el lavabo, no se qué os parece pero a mí me encanta el resultado.

Una vez acabada la fase de dorar y envejecer, al menos de momento, me puse manos a la obra con la pintura. Para ello use la Chalk Paint que venden en Leroy Merlin. Me decidí por dos colores: crema y un verde salvia. También utilicé cera blanca que ya tenía por casa de la marca Auténtico, que me gusta mucho y que compré en Las Auténticas.

En Leroy Merlin también compré un rollo de papel pintado de estilo floral, pintura efecto pizarra y cola para pegar el papel pintado.

Comencé pintando la parte de arriba de la cocina ya que como quería empapelarla necesitaba que fuera lo primero en secarse. Aunque tuve un pequeño percance con el color crema ya que al abrir el bote estaba en mal estado, muy líquida por lo que llamé a Leroy y me dijeron que pasara por allí y me la cambiaban. La verdad es que me atendieron fenomenal.

Pinté la parte exterior y frontal de verde salvia y las paredes interiores en color crema. Sólo necesite aplicar una capa de pintura.

De la parte baja de la cocina, el exterior y las paredes interiores (salvo la trasera y la división central) las pinté de verde también.

Las puertas las pinté, una de verde y la otra con el cristal, en color crema.

Para la encimara dudé en usar vinilo en color blanco pero al final decidí pintarla con el color crema y si veo que se estropea siempre puede darle una manita de pintura encima.

Una vez seca la parte e arriba procedí a empapelar. Decidí dejar sin empapelar el estante central porque me parecía que aligeraba el conjunto y me gusta más como queda.

Era la primera vez que empapelaba algo y me resultó bastante fácil. Eso sí, aplicad poca cola y extendedla bien sobre el papel (no sobre la superficie donde lo queráis pegar) ya que el exceso de cola os dará muchos problemas, hará pompas que tendréis que ir eliminando frotando con un paño y a veces no sale bien. Es lo que me pasó con el primero de los tres que pegué.

El resultado final ha quedado muy bien. Aquí solo queda instalar una barra con ganchos para colgar herramientas, sartenes, etc.

También decidí empapelar los estantes del mueble, y queda muy bien así. Coloqué los nuevos tiradores, el grifo y las puertas.

El resultado casi terminado es este, falta ensamblarlo todo y poner los complementos que quedan.

Por la noche, mientras la peque dormía, mi marido y yo aprovechamos para colocar la barra con colgadores, los pomos que reutilicé de otro muebles que también doré y los hemos colocado como si fueran los mandos del horno.

También puse otro tirador en uno de los laterales para que pueda colgar su paño de cocina.

Y en el otro lateral pinté una pared de pizarra para que pueda escribir con tiza lo que quiera. Lo podéis ver en las fotos finales.

Para ensamblar la parte de arriba con la de abajo hicimos dos agujeros para insertar un taco de madera y así fijarla a la encimara y por la parte trasera usamos dos placas rectas de Leroy Merlin.

Hasta aquí los costes totales son:

Tened en cuenta que, de muchos materiales, os sobrará para otros trabajos.

Terminando de decorarla

Como complementos, utilizamos algunos cazos, cazuelas, sartencitas y cuencos de cobre que yo tenía en mi cocina de adorno y que os iré comentando en cada foto. El resultado final con todo colocado es este:

Pizarra lateral para que pueda pintar.

Una jarra-florero de Ikea.

Un juego de té regalo de su madrina y el cupcake de madera es de Sostiene Grene.

Los vasos que aparecen detrás los compramos en una tienda muy bonita de un pueblo de La Selva Negra, en Alemania.

La caja de madera con frutas y los bricks de zumo son de Sostrene Grene. Los botes de ketchup, mostaza y vinagre, los muslitos de pollo y alguna cosa más son de Eureka Kids.

La batería de cocina en metal me la dieron los vendedores de la cocina.

El temporizador color cobre que además es de imán lo compramos en Londres en Anthropologie.

El paño de cocina es de Ikea.

Es pero que os guste, a Alexandra le ha encantado!

N.