¿Donar o no donar?

Como en una balanza, en la vida hay veces que hay que sopesar las cosas y, aunque duela, tomar la decisión correcta.

En caso contrario, pasado el momento, dolerá más.

 

No se si conocéis la serie Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales. Si es así sabréis de qué trata, para los que no, os lo explico brevemente.

Ley y Orden, UVE es una serie de televisión de drama policial, legal y procesal ambientada en la ciudad de Nueva York. Gira en torno a un departamento policial de élite que se encarga de investigar crímenes generalmente de índole sexual o que afecten a niños y/o ancianos.

Es destacable indicar que es ficción, algo en lo que hacen especial hincapié al inicio de cada episodio, dado que los casos que trata pueden tener cierta similitud con algunos acontecidos en la vida real.

He de avisaros, a los que no la conocéis, que es una serie cruda y muy realista. No esperéis finales felices porque no siempre los habrá. Es lo más cercano a la realidad que te puedas encontrar. Y precisamente por eso tiene tanto éxito, de hecho lleva 19 temporadas emitiéndose y ya cuenta con más de 400 episodios.

Pues bien, el último episodio emitido (ATENCIÓN SPOILER) trata de la desaparición de una niña a la que aparentemente creen que se la ha llevado un chico y no es así. Ella y dos amigas estaban jugando a un juego que llaman Loro Rojo en el que cada una ha de pasar un día entero cumpliendo lo que las otras dos le digan: retos como contestar a un profesor de una determinada manera, dar un beso a un desconocido… cosas así. El caso es que finalmente resulta que la niña ha tenido un accidente, una caída debida al juego de los retos y la encuentran inconsciente pero viva.

Sin embargo en el hospital, cuando la someten a cirugía, fallece debido al golpe que se había dado en la cabeza. Tras dar la cirujana la noticia a los padres y a los detectives, la serie da un giro inesperado. La madre antes de salir del hospital recuerda que la hija lleva un anillo que quiere recuperar por lo que entra con la Sargento Benson (la protagonista de la serie) a la sala donde está el cuerpo de su hija y allí se dan cuenta de que tiene una incisión en el pecho cuando la cirugía era en la cabeza.

El caso es que la doctora, sin consultarles, ha extraído los órganos viables de la niña fallecida para que sean transplantados a otros niños. De hecho el corazón está partiendo en helicóptero a otra ciudad para ser transplantado a un niño que lleva tres años esperando un donante compatible.

La policía (aunque con muchas dudas al respecto) se ve obligada a interceptar el helicóptero antes de que despegue y aunque hablan con los padres para ver si ceden y el corazón llega a su destino y salvar así una vida, ellos no lo consienten. Con lo que el corazón se pierde pues pasadas tres horas deja de ser viable y el niño que está esperando el transplante no puede ser operado y ha de volver a la lista de espera.

A partir de aquí empieza el tema procesal ya que llevan a la doctora a juicio. Parece ser que la cirujana falsificaba las autorizaciones para la donación ya que es consciente de que la mayoría de los padres al ser preguntados en el momento del fallecimiento de sus hijos se niegan a donar. Ella no lo ve correcto (más tarde se sabe que se hizo cirujana cardiaca precisamente porque perdió un hijo que no recibió un transplante) y en total cuenta (creo que son 41) la cantidad de casos de niños que se han salvado con los órganos que ella ha “recolectado” (perdonad la palabra pero es la traducción literal del inglés, ellos usan “harvested” y ahora mismo no se me ocurre otra). Además, indica que en muchos países la ley dice que salvo constancia expresa de oposición en vida, todos somos donantes de órganos y que en Estados Unidos no es así cosa que cree anticuada y absurda y que debe cambiar.

En el juicio, el abogado defensor  lleva como testigo al niño que iba a recibir ese transplante y que cuenta como, tras varios años esperando un donante compatible, llaman a sus padres para decirles que hay uno. Cuenta como sus padres emocionados le llevan al hospital donde le preparan para ser operado pero que finalmente el mundo se les viene abajo cuando les dicen que no va a poder ser. Que la cirujana le ha dicho que con un corazón nuevo podría llegar a los 90 pero sin el podría fallecer en cualquier momento.

En ese momento, el padre de la niña fallecida se siente culpable por haberse negado, la madre no tanto. Y la sargento Benson sigue dudando de sí tomó la decisión correcta al actuar acorde con la ley (hubo un momento en el que estuvo a punto de dejar marchar al helicóptero aludiendo no haber llegado a tiempo).

El caso es que, finalmente, la cirujana es declarada culpable con lo que pierde la licencia y el fiscal tiene intención de que además cumpla condena, cosa que la sargento Benson no ve del todo justa, y en ese instante que es precisamente el final del episodio, les comunican que el niño que tendría que haber recibido ese corazón ha fallecido.

Duro, ¿verdad?

No se qué pensaréis, pero yo me he pasado todo el capítulo muy molesta porque veía claramente la injusticia que estaban cometiendo los padres de esa niña que había fallecido ya que le negaban la posibilidad de salvación a un niño que era inocente de todo crimen. Porque sí, hay un crimen, que es coger los órganos de esa niña sin el consentimiento de los padres, pero ¿no es mayor crimen dejar morir a un niño por egoísmo? Porque de acuerdo, estás devastado por el dolor y no hay vuelta atrás de la muerte pero la familia de ese niño que puede ser salvado también está devastada y ellos sí pueden tener un final feliz, uno que depende de ti y de tu capacidad de tomar una decisión a pesar de las circunstancias.

Evidentemente puedo entender que en ese momento no tienen la cabeza para pensar en nada más allá del dolor que sienten porque su hija ha fallecido inesperadamente pero es que en esto de la donación de órganos no hay otro momento. Es ese y no otro puesto que los órganos pierden toda viabilidad. Y la gente se muere por ello.

Quizá sea muy fácil decirlo no estando en su lugar, pero ¿no es algo que todos deberíamos tener claro de antemano, para que llegado el caso no tuviéramos ni que planteárnoslo? De hecho veo perfectamente lógico que la ley favorezca esa situación y se de prioridad a los que están vivos frente a los que ya están muertos dando por sentado que se donan los órganos del fallecido sin tener que hacer pasar a la familia por el trago de preguntárselo.

Es más, volviendo a la serie, podría haber sido su propia hija la que necesitara ese transplante y otro el que se negara. Y entonces, ¿a qué no pensarían igual?

¿Soy muy tajante?

No quiero ni imaginarme la situación si fuera mi hija (o mi marido) pero sé que, aún con todo el dolor, diría sí. Sí, porque no podría imaginar a alguien perdiendo a su ser querido (un hijo, un marido, un hermano…) porque yo dijera no y más no habiendo solución para mi ser querido. Sí, porque si fuese alguien a quien yo quiero quien lo necesitase odiaría al que se negara. Sí porque es lo más razonable, justo y necesario.

O al menos yo lo veo así.

Desgraciadamente conozco un caso cercano, de un chico joven que en un fatídico día del padre (para más INRI) de hace pocos años, debido a la granizada que le pilló en la carretera, tuvo un accidente de tráfico. Iban él y su hija de escasos 4 años. Y esos padres tuvieron que tomar esa decisión, donar o o donar. Y decidieron donar sus órganos.

Es más, la decisión fue aún más dura si cabe, ya que tuvieron que decidir también desconectar a la pequeña que aún seguía viva, pero con muerte cerebral.

Creo que esos chicos fueron un ejemplo enorme a seguir y que desgraciadamente nada les consuela salvo el decir (palabras de la abuela de la niña) que quizá el destino de su pequeña era salvar a otros niños que necesitaban esos órganos.

Yo no lo quiero creer así, porque me parecería muy injusto. Pero sí creo que la decisión  que tomaron esos padres fue un gran acto de amor hacia los demás y hacia su propia hija que, de alguna manera, sigue viva aunque no con ellos.

Y vosotros, ¿qué pensáis al respecto?

Un tema duro, ¿verdad?

Por cierto, para el que no lo sepa (yo lo he consultado porque no tenía ni idea) y cito textualmente de Cadenaser :

“La ley en España señala que “la extracción de órganos u otras piezas anatómicas de fallecidos podrá realizarse con fines terapéuticos o científicos, en el caso de que los fallecidos no hubieran dejado constancia expresa de su oposición en vida”, es decir, todos somos potenciales donantes de órganos al morir a no ser que en vida se haya expresado claramente que no queremos donar. En la práctica, y por respeto a la familia, no se realiza extracción de órganos si los familiares del fallecido se oponen.”

Podéis leer la noticia completa aquí.

 

Espero vuestras opiniones.

Feliz comienzo de semana a todos y ¡ánimo! que la Semana Santa está a la vuelta de la esquina.

 

Nadia.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Tarde de hadas dice:

    Un tema muy duro y difícil , yo prefería donar los órganos de mi hija en esa situación y salvar la vida del niño en este caso,pero también entiendo que la doctora no puede hacer las cosas en contra de la.voluntad de los padres aunque sea egoísta …

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    1. Estoy de acuerdo contigo, al final la doctora aunque por un buen motivo está cometiendo un delito. En este caso lo que falla (como muchas veces pasa) es la ley. No deja de ser una serie pero seguro que algunos casos son incluso peores que la ficción.

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